lunes, 15 de septiembre de 2014

«Pero si un día faltaras después del desayuno, si un día te viera en algún espejo tal vez buscando a otro, si el teléfono sonara en tu cuarto vacío, entonces, tras indescriptible angustia, por que no tiene fin la estupidez del corazón humano, buscaría y hallaría otro tú. Mientras tanto, acabemos de golpe con el tictac del tiempo del reloj. Acércate.

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