domingo, 14 de septiembre de 2014

No voy a levantar el pie para subir la escalera.
Por un momento, me voy a quedar bajo el árbol inconsolable, a solas.
No voy a subir por la escalera.
Estamos condenados, vos, yo, todos nosotros.
Arrastran los pies mujeres con bolsas de la compra.
Sigue pasando la gente. No me destruirán.
En este momento, en este mismo momento, estamos juntos:
ven, dolor, sáciate de mi.
Hunde tus colmillos en mi carne.
Desgárrame.

Tal es la inexplicable combinación, tal la complejidad de las cosas,
que a medida que bajo por la escalera no sé qué es dolor, qué alegría.
Me sostienen columnas, fuertes emociones me apuñalan, pero,
¿cuál es de dolor? ¿cuál de alegría?.
Pregunto, pero no sé,
sólo sé que necesito silencio y estar sola y salir,
tomarme un rato para pensar qué es lo que la muerte le ha hecho a mi mundo.

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